- Mmmhh , eh! ah? Ah, vale, me voy a la ducha.
Increíble, pero me he despertado antes que ella por una vez. Será el clima? La latitud?. En fin, yo a seguir durmiendo hasta que se duche. Menudo sueño gasto .. aaooooooohh
15 minutos más tarde.
- Ya estoy
- Vale, vale, ya me levanto. Gastaría la cama, pero hay que aprovechar. Hay alguien en el baño?
- No, no hay nadie.
- Pues entonces meo y desayunamos.
- Voy preparando el desayuno.
25 minutos más tarde.
-Que raro que no haya levantado nadie, no?
-Sí, qué hora llevamos.
-Ostras, no te lo vas a creer.
-El qué?
-Que el reloj lleva la hora española y si marca ahora las 9 de la mañana, quiere decir que ahora son las 7 de la mañana…y por tanto…
-Por tanto nos hemos levantado a las 6:15 ¡!
-Eso explica el que no haya nadie levantado, jajajaja
| De Iceland09a |
Después de desayunar y descojonarnos un rato decidimos aprovechar el error para salir temprano y exprimir bien el día, pero no sería ese el único error del día, tan sólo el primero….
Por la carretera 574 nos dirigimos hacia el oeste para rodear la península de Snaefellsnes visitando Ólafsvik, Rif, Hellissandur y después tratamos de subir hasta donde se pudiera al pico Snaefellsjökull. Ese fue el segundo error del día. En el camino de tierra (gravel road) había un aviso de la policía diciendo que tuviésemos mucho cuidado con las condiciones de la carretera y los cambios del tiempo, porque un error podría volverse grave demasiado tarde para reaccionar. Ante semejante aviso decidimos ir con precaución hasta donde se pudiese.
El camino estaba limpio y ascendía suavemente, pero a pocos metros había un repecho cubierto con un planchón de nieve. Llevábamos un 4x4, turismo, pero 4x4, así que prudentemente traté de pasar el planchón y a la mitad de su longitud el coche no pudo seguir. Di marcha atrás y pensé:
“Si ya hemos llegado hasta la mitad del planchón de forma suave yo creo que con un poco de impulso lo pasamos sin problemas. Sólo es nieve y ya hemos limpiado la primera mitad con el intento.”
Craso error. Cogí impulso y el planchón resultó ser más espeso y profundo en su tramo final.
| De Iceland09a |
El impulso sólo consiguió que el coche subiera por la nieve y quedase literalmente apoyado en los bajos con las 4 ruedas prácticamente en el aire sin posibilidad de tracción alguna. Ni ESP, ni 4x4, ni siquiera una “milagrosa” pala que estaba tirada junto al camino unos metros más adelante sirvieron de ayuda.
| De Iceland09a |
Tras 20 minutos de infructuosas paladas de nieve y tratar de meter piedras debajo de las ruedas para conseguir algo de tracción, la Susi se volvió hacia la carretera a buscar ayuda mientras yo seguía pensando en “qué cojones hacer”. Me leí el manual del coche 7 veces, desactivé el ESP y logré tener tracción en las 4 ruedas a la vez (al estar activado sólo dos respondían por lo general al detectar que el coche parecía patinar). Hubo una vez que incluso el coche pareció moverse un poco tras meter piedras bajo las ruedas. Pero el esfuerzo era a todas luces inútil. Y en esas estaba yo cuando reparé en que hacía ya rato, mucho rato que se había ido la Susi. Coño! Más de una hora. Cogí el móvil para mandarle un mensaje porque no se la veía por ninguna parte, pero me di cuenta de que su móvil estaba conmigo en el coche. Y empezó a llover.
Pues nada, dentro del coche, a esperar. Pero pasar así el tiempo, sin saber qué hacer y sin poder hacer nada no es un buen plan, y aunque era relativamente temprano (las 10:30), no era cuestión de echar a perder el día. Lo más seguro era que tendríamos que avisar y esperar a que vinieran a sacar el coche llamando al 112 de emergencias. ¡Vaya plan para el segundo día! ¿Y la Susi? ¿Dónde coño estaría la Susi?
Al final, desesperado empecé a caminar hacia la carretera. La posición del coche era tal que sólo se nos veía si hacíamos señas desde bastante lejos, porque desde el cruce entre la carretera principal y el camino no se veía el coche para nada. Estando de camino vi acercarse dos todo-terreno y me puse a saltar como loco para que me vieran. Lo conseguí y les expliqué la situación. Cuando el amable “salvador” estaba a punto de bajarse para coger una cuerda de su maletero y tirar de nuestro coche, al volver la vista …
| De Iceland09a |
… al volver la vista me encontré de frente con un enorme “big feet” del que se estaba bajando la Susi descojonada perdida. A los dos fornidos y rubios islandeses (en mangas de camisa los cabrones, y yo con 3 capas de abrigo) les costó medio minuto de reloj sacarnos del entuerto. Vergonzoso. Desaparecimos de allí como alma que lleva el diablo prometiendo no volver a infravalorar un planchón de nieve nunca jamás. Los dos todo-terreno y el big feet continuaron por el camino hacia el pico Snaefellsjökull, como si nada. Tiene bemoles la cosa, oiga!
Total, que llegados a ese punto, el par de horitas que habíamos ganado levantándonos a las 06:15 las perdimos jugando a los rallies.
Decidimos sobreponernos y seguir riéndonos mientras invocábamos la famosa frase del Bertine:
“Vuzotro rierze rierze …”
Las penas sonreídas son menos doloridas cuando no puedes compartirlas.
El resto del día lo planteamos de relax … al menos inicialmente. Quedaban más errores …
| De Iceland09a |
Comimos en Ólafsvik, en un hotel-restaurante y le preguntamos al amable camarero sobre los fiordos del noroeste (Westfjörds). Las carreteras estaban mal por la nieve y siempre iban costeando. Era una paliza plantearse llegar hasta allí, pero nos dijo que al menos hasta Reykjanes podríamos llegar en hora y media sin problemas, y que allí podríamos hacernos una idea del paisaje de los fiordos. En Islandia las horas no deben durar lo mismo que en España, porque tardamos casi dos horas en llegar hasta Holmavik que estaba bastante antes que el destino propuesto. Y las carreteras no estaban para correr…
Después de llevar un rato conduciendo la Susi (yo estaba reventado después del inútil esfuerzo con la pala en la nieve) me desperté oyendo un extraño ruido. Pensé que era de la radio, pero al apagarla lo notamos los dos en toda su extensión. Un chillido horrible, atronador, como de piezas metálicas rozando y chirriando a lo bestia. Estábamos en un camino de tierra y la Susi al escucharlo en toda su intensidad paró el coche y me cedió amablemente los mandos. El coche parecía responder bien de motor, frenos, estabilidad, pero el ruido estaba claramente localizado en la rueda trasera izquierda. ¿Qué cojones pasaba? Pensé que habíamos quemado los frenos, gastado las pastillas, destrozado el sistema ABS y ESP y la madre que los parió a los dos, durante los infructuosos esfuerzos por sacar el coche del planchón.
Pero la realidad era que salvo por el ruido el coche iba perfectamente. Y además el ruido iba y venía intermitentemente. Tuvo que ser un espectáculo digno de ver (y oír) cuando entramos en el tranquilo y apacible pueblo pesquero de Holmavik atronando con el chirrido de la rueda.
| De Iceland09a |
En la gasolinera nos pusieron todo tipo de caras de incredulidad y si añadimos a eso las dificultades que tuvimos para tomarnos un simple café y descubrir los surtidores de gasolina autónomos (que funcionan con tarjeta), yo mismo me hubiera puesto a cubierto al vernos aparecer por allí.
Salimos del pueblo a todo ruido y despertando a todo bicho viviente. Se nos echaba la noche encima, el hostel estaba “a tomar por culo” y me estaba temiendo lo peor: “que el coche nos dejara tirados en medio de la nada”.
Deshaciendo el inútil camino que nos había llevado a Holmavik, y escuchando cada dos por tres el horrible sonido que nos acompañaba, llegamos casi hasta Bordeyri donde decidí parar el coche y averiguar “que leches pasaba”. Hice que la Susi avanzara y retrocediera varias veces despacito para tratar de identificar el ruido y por fin di con el problema: Detrás del disco de freno, a modo de protección , había una placa metálica solidaria con el eje del disco. Entre el disco y la placa habían entrado piedrecitas (probablemente durante el episodio del planchón) y estaban rascando a voluntad montando la escandalera padre. Menos mál que la placa era maleable y separándola por varios puntos cedía y pude sacar las irrisorias 3 piedrecitas causantes del tremendo ruido.
| De Iceland09a |
Mano de santo, oiga. Continuamos con más tranquilidad hacia el pueblo donde estaba el siguiente hostel. ¿He dicho “estaba”? Pues corrijo, quise decir “creía que estaba”. Nos la prometíamos muy felices llegando a Hvammstangi, buscando y preguntando por el hostel. No estaba allí. Estaba a unos 30 km más al norte, en una granja llamada Ösar, por una “gravel road again”. Totalmente de noche. Si es que no era nuestro día. Menos mal que el amable “hoster” nos estaba esperando (previa llamada claro) y pudimos acostarnos entre risas después de la paliza del “segundo día”.
Dejad de reíros .
No, no, si no me he reído... jajajajajajaaa!!!
ResponderEliminarEl Calvo, donde va atasca. :) Y me lo perdí.
Más, quiero más.